Rondo es un base adorado y a veces temido por sus aficionados, en duda más veces de las que se podía esperar de un base de primer nivel como es él. Rajon está representando como nos tiene acostumbrados desde sus primeras temporadas de playoff a unas actuaciones heroicas, dignas de los grandes jugadores que han pasado por la liga norteamericana de baloncesto.
Cuando en el primer partido contra Los Sixers, Rondo deleitó al tendido con un triple doble magnífico, que dio a su equipo la victoria y colocaba la serie por delante a Boston, Rondo obtenía 7 rebotes defensivos por 5 ofensivos. Siendo un jugador de 1,85 cm, esta capacidad reboteadora se traduce en lucha por un color verde y una juventud rodeada de ocaso, que no hace sino reírse del fracaso. Esto tuvo su importancia en el partido del 4 de Mayo contra Atlanta, partido de la serie de primera ronda, que Rondo volvía tras su suspensión de un partido por contactar físicamente con un árbitro en un arrebato de tensión, y en el que alcanzó la cifra de 11 rebotes defensivos por 3 ofensivos para conseguir el primer triple doble de la postemporada, confirmando que además de volver de la sanción mejor de lo que se fue, es uno de los jugadores que al acabar el años siempre termina dando lo mejor de sí y dejándose la piel en cada partido, para contentar a una afición que a veces puede no gustarle en algunos aspectos, pero a la que responde sudando la camiseta y ganando partidos que hablando de Boston, es lo que en definitiva importa.
El buen hacer de Rajon, que promedia un espléndido 26 en eficiencia, se está viendo complementado por unos rejuvenecidos Celtics, que bien han podido beber del manantial de la eterna juventud, donde Rose y Bosh se han tirado. Lo que facilita el paso a unos verdes que sueñan con luchar por llegar una vez más a la final de la NBA y así darse la oportunidad de elevar otra bandera sobre su decorado jardín en el techo de su famoso estadio. La epopeya verde que no es nueva si nos remitimos a los años gloriosos de la franquicia de Boston es difícil con equipos de la talla de Miami o Oklahoma aún luchando por alcanzar las finales. Pero la suerte parece acompañar a los equipos veteranos como San Antonio, Boston o Lakers, cuyos jugadores pasados por años aguantan, mientras los jóvenes musculados y veloces de sus rivales directos o indirectos se rompen, por eso, con confianza en Rondo y en sus tres grandes veteranos, Boston lucha con el viento a favor, para quién sabe si no darnos una final en la que la velocidad sea de caracol, pero el resultado nos emocione más que un buen rock & Roll.


