De los 16 años que lleva Arsène Wenger como entrenador del Arsenal, este es sin duda su temporada mas agitada en cuanto a temas sobre su futuro, tanto dentro del club como fuera del mismo. En esta temporada le queda poco por luchar al equipo, tienen pie y medio fuera de la Champions tras la debacle en Milán, eliminado en la cuarta ronda dela FA Cup y en los cuartos de la Carling, además está a 17 puntos del líder de la Premier pero manteniéndose de momento en zona Champions pese a luchar con equipos que le superan ampliamente en presupuesto. El panorama no es alentador, pero ciertamente creo que Wenger es el hombre ideal para sacar adelante esta complicada situación y mantener el proyecto que se viene trabajando desde hace casi dos décadas.
Conoce como nadie lo que es el Arsenal y lo que representa para sus aficionados y el fútbol inglés, desde su llegada prácticamente ha reestructurado el club y ha establecido unas bases sólidas con las que cimentar el futuro a corto, mediano y sobre todo a largo plazo. De esta manera se ha asegurado que para el momento de su adiós el club tenga las herramientas para seguir trabajando en la línea que lo viene haciendo y continuando la formación de jóvenes valores para el futuro del club. Wenger es la cabeza visible del Arsenal con todas las responsabilidades y presiones mediáticas que ello conlleva.
Pese a mantener una política de fichajes muy restringida económicamente, ya que aun continua pagando el Emirates Stadium inaugurado ya hace 6 años, lo que no le permite ser competitivo en ese aspecto comparando las cifras que se manejan en la Europa futbolística actual, Wenger ha sabido mantener al equipo siempre con una tensión competitiva fuera de toda duda y peleando hasta avanzadas rondas de las Copas tanto locales como europeas y también manteniéndose en puestos europeos en la clasificación de la liga en todas las temporadas con el técnico francés en la cabeza. Ha sabido implantar y mantener un estilo de juego que lo ha llevado a ser uno de los equipos europeos más admirados y atractivos por su forma de entender el fútbol. Todo ello dándoles cabida y prioridad a jugadores muy jóvenes, sin demasiada experiencia de primer nivel pero con ganas de triunfar y hacerse un hueco en la élite futbolística. Esto es sin duda el combustible que hace carburar al Arsenal de Arsène Wenger.
Quizá la era post-Fabregas está siendo mas dura de lo pensado y el dinero de su traspaso, junto con el de Nasri, no haya sido utilizado de la mejor manera para suplir esas bajas importantes de una manera eficaz. Si a esto le añadimos el gran número de bajas que ha sufrido el equipo en esta temporada, incluyendo la de Wilshere cuyo papel era el de suplir a Cesc en el esquema de juego, son situaciones que han cambiado drásticamente el planning y el andar de la temporada.
Pero si alguien tiene la experiencia y el conocimiento para lidiar y sacar adelante la situación actual, ese es Arsène Wenger y su equipo de trabajo. No será el mejor Arsenal de todos los tiempos, pero si alguien confía en el trabajo de Wenger son los aficionados ‘Gooners’ y sobre todo la directiva la cual le ha dejado trabajar pese a los condicionantes económicos del club.




