La jornada 17 de la Liga BBVA puede que sea recordada por la destitución de dos entrenadores cuyos equipos están, actualmente, muy lejos de alcanzar el objetivo propuesto a principio de temporada. Estamos hablando de Javier Aguirre y Gregorio Manzano, que todo hace indicar que pueden comerse las uvas en el paro debido a los malos resultados cosechados en este inicio de temporada. Sin embargo, desde aquí quiero enviar un mensaje de apoyo a la figura del técnico, esa persona sobre la que siempre recae la mala situación del equipo y que, en muchos casos, es la que menos merece bajarse del barco.
Muy mal comienzo de liga el de este Real Zaragoza que tan solo ha sido capaz de sumar diez puntos en las diecisiete jornadas que se llevan disputadas. Los maños ocupan la última posición en la tabla y hoy, dependiendo de los resultados que se den, podría ponerse hasta a seis puntos de la salvación y a cinco del penúltimo clasificado. Muy negro el panorama de este equipo y, como siempre, todas las miradas van a la misma persona: el entrenador. Esto me parece un error en el caso de los aragoneses, y es que Aguirre cogió el vestuario el año pasado en la misma situación en la que actualmente está, colista, y sacó al equipo a flote logrando la tan ansiada salvación. Por tanto, el mexicano ha demostrado que está totalmente capacitado para afrontar este reto, pero no le puedes pedir peras al olmo. Un equipo que ha perdido a jugadores como Gabi, Jarosik, Uche o Ander Herrera y no ha sabido sustituirlos (el mejor fichaje de este año ha sido el del portero Roberto) no puede optar a otra cosa que no sea salvarse, y gracias. Por tanto, el problema del Zaragoza, a mi entender, viene de arriba, donde el club arrastra una deuda de más de noventa millones de euros que se presenta como una losa para las próximas temporadas. La afición zaragocista está quemada, muy quemada con la actual directiva, pero Agapito y los suyos prefieren mirar hacia otro lado e intentar convencer a su hinchada de que se puede aspirar a más.
En el Calderón, más de lo mismo, y es que, aunque aquí dudo un poco más sobre si mantener a Manzano sería un acierto o un error, sigo defendiendo que la culpa no es del entrenador, y la prueba está en que, en los últimos seis años, solo Javier Aguirre ha sido capaz de empezar y acabar una temporada en el banquillo rojiblanco. La estadística subiría a siete años si finalmente Gregorio Manzano tiene que hacer las maletas antes de tiempo. ¿Qué quiero decir con esto? Que la culpa sigue sin ser del entrenador. Aunque del Atlético de Madrid se debería de hacer un artículo entero para hablar de este tema, la directiva es la gran culpable de la situación actual del que, por historia, afición y presupuesto es el tercer equipo de España. Una directiva preocupada única y exclusivamente del dinero, sin amor al club, capaz de vender el mítico Vicente Calderón e incapaz de retener a sus jugadores cuando una oferta importante llega. ¿Qué culpa tiene Manzano o han tenido los pasados entrenadores rojiblancos de ir perdiendo paulatinamente a sus estrellas y no obtener en su lugar a ningún recambio de garantías? Es el cuento de nunca acabar el de este Atlético, y pasará lo de casi siempre, se destituirá al técnico jiennense para “contentar” a la afición y que ésta se olvide de gritar contra el palco, se contratará a un entrenador que finalmente consiga clasificar in extremis al equipo para la Europa League, y todos contentos. Y el año que viene se volverá a repetir la historia. Pero estamos muy equivocados, el Atleti debería luchar por mucho más que por colarse de milagro en la segunda competición europea.
Twitter: @_CesarVargas

QUE SE VAYAN DE UNA VEZ, DIRECTIVA CULPABLE