El Atlético de Madrid pecó de ingenuidad al bajar la guardia en los últimos momentos del partido cuando menos debe hacerse: contra un equipo italiano. Los de Gregorio Manzano salieron muy bien plantados al campo, dominando el balón y no dejando al Udinese jugar cómodamente. Sin embargo, pese a una primera parte de superioridad rojiblanca, el marcador no se movió hacia ningún lado, y es que los colchoneros se dedicaron a sobar la pelota sin ninguna profundidad y sin otro objetivo que dejar correr el cronómetro. No era mal resultado el empate en un campo tan complicado como el Friuli, y, hasta el momento, los rojiblancos estaban consiguiendo no pasar apuros.
La segunda parte empezó con algo más de ritmo. A los diez minutos, Godín tuvo una ocasión clarísima para haber hecho el 0-1, y, apenas tres minutos más tarde, era Benatia el que obligaba a lucirse a Courtois. No obstante, todo fue una falsa alarma. El partido, tras estas ocasiones, volvió a ser el que era. No fue el mejor encuentro de Juanfran, hoy titular, ya que apenas desbordó ni entró en juego, por lo que al cuarto de hora de la segunda parte fue sustituido por José Antonio Reyes. Quizás Manzano esperaba algo más de profundidad con este cambio, pero lo cierto es que la tónica del partido siguió siendo la misma. Sin embargo, si parecía que durante todos estos minutos no estaba pasando nada, sí que pasaba, y es que, sin quererlo, el Atlético estaba cayendo en la trampa del Udinese: un partido espeso y falto de ideas, lo que más le gusta a un equipo italiano. Los locales actuaron cual arácnido, tejiendo su tela y esperando a que el equipo visitante cayera en sus redes para, en el momento más inesperado, y a la par más doloroso, asestarle el golpe final. Y así fue. Falta sobre Pinzi en el minuto 87 y, tras un mal despeje de Filipe Luis y un disparo fallido desde la frontal de Fabbrini, el balón le cae a Benatia en la frontal del área pequeña para marcar a placer. No había fuera de juego. Ni excusas que valgan. Se había ido un partido que nunca corrió peligro. Antes de acabar el partido la tuvo Falcao, pero lo que son las cosas, al minuto siguiente los locales hacían el segundo por medio de Floro Flores, desatando la locura en el Stadio Fliuri y dejando al Atlético preguntándose qué había pasado en esos últimos cinco minutos de partido. Muy fácil, caísteis en la trampa, en la red italiana.
Preocupa y mucho este equipo al que, a su juego insípido, hay que añadirle la falta de gol. De los diez partidos que llevan los colchoneros esta temporada, nada más y nada menos que en cinco han dejado su casillero a cero. Esto no es todo, y es que en sus últimos cinco encuentros, solo han sido capaces de perforar la portería rival en una ocasión (Rennes 1-1 Atlético), lo que ha hecho saltar todas las alarmas por la ribera del Manzanares. Lo que antes era optimismo y alegría con los nuevos fichajes se ha tornado en tristeza y preocupación ante esta situación, ya que parece que si no marca Falcao nadie lo hace, algo que no es buen síntoma para un equipo que quiere conseguir títulos este año.

