Jeremy Lin: el sueño americano

¿Cuántas veces habremos oído hablar del sueño americano? Ya saben, aquella historia de un individuo anónimo, que partiendo del origen más humilde consigue alcanzar la prosperidad económica. Más que algo factible, parece una leyenda, un engañoso mito que jamás llega a hacerse realidad.

Sin embargo, ¿qué opinarían si les dijera que el hijo de dos inmigrantes taiwaneses ha pasado en apenas una semana del más absoluto anonimato y de dormir en un sofá a convertirse en el ídolo de la ciudad de Nueva York? No, no es ficción, no es fantasía, no es un cuento: es la historia de Jeremy Lin.

Este joven base (23 años, 1’91 metros), que cobra en todo el año lo que Kobe Bryant gana en 11 días, lleva una semana viviendo en una nube. Hasta entonces, su máxima anotación en la NBA habían sido 13 puntos conseguidos el 21 de noviembre de 2010, y promediaba 2’8 puntos en los 38 partidos que había jugado como profesional en la mejor liga del mundo.

Tras una temporada de rookie difícil en los Golden State Warriors, estos le despidieron al comienzo del verano pasado para aligerar su masa salarial. No veían en él gran cosa los responsables de la franquicia californiana, y no dudaron en echarle para ahorrarse unos cuantos dólares. Tras el fin del lockout, Lin recaló en los Houston Rockets. Pero tampoco los texanos tenían muchas esperanzas puestas en el base de origen asiático, y tras disputar tan sólo 2 partidos de pretemporada, también le cortaron.

Jeremy Lin, tras anotar

Fue entonces cuando entraron en juego los Knicks de Nueva York, desesperados por llenar como fuese su famélico banquillo. Pero al parecer, Jeremy Lin no tenía el nivel requerido, por lo que fue enviado a la Liga de Desarrollo (NBA Development League). No obstante, tras conseguir un triple doble en un partido, Mike D’Antoni decidió repescarlo para los Knicks. Con lo precipitado de la llamada del técnico, el joven taiwanés ni siquiera tuvo tiempo de buscarse un piso en la Gran Manzana, por lo que lleva varias semanas durmiendo en el sofá de su hermano, que vive en un pequeño apartamento en Manhattan.

Hasta el pasado día 3 de febrero Jeremy Lin había disputado 9 partidos con la franquicia neoyorquina, promediando 3’5 puntos en una media de 6 minutos por encuentro. Nada que no aporte un suplente del montón.

Pero todo cambió el pasado sábado 4 de febrero, cuando el base de origen taiwanés anotó la friolera la 25 puntos ante los Nets de Nueva Jersey. La mayoría pensamos que sería cosa de un día, pero dos días más tarde Jeremy Lin volvía a marcar un nuevo récord de anotación en su corta carrera, clavándoles 28 puntos a los Utah Jazz.

Pero dicen que no hay dos sin tres, así que en el siguiente partido, frente a los Washington Wizards, Lin aportó 23 puntos y 10 asistencias en la victoria que su equipo infligió a la franquicia capitalina.

Jeremy Lin anota frente a Los Angeles Lakers

Sin embargo, la pasada madrugada llegaría la apoteosis, Jeremy Lin ya no sería nunca más Jeremy Lin. Quien ayer jugó contra Los Angeles Lakers era ‘LinSanity’, ‘La Mamba Amarilla’, o cualquier otro de los apodos que se le han puesto a quien ya es la nueva sensación en la Gran Manzana. No importaba quien le defendiese o en qué posición tirase. Ese jugador desconocido estaba inspirado, y nada iba a detenerle.

Porque ayer, el base anotó 38 puntos. Sí, han leído bien: 38 puntos. 38 puntos en las narices de Kobe Bryant. 38 puntos para vencer a los Lakers. 38 puntos para ascender al estrellato. 38 puntos para ascender desde las catacumbas del anonimato y rozar con los dedos la cima del deporte mundial en apenas 7 días.

La actuación de Jeremy Lin la madrugada pasada es sin duda una de las irrupciones más fulgurantes y una de las sorpresas más agradables que se han vivido en la NBA en los últimos años. Y aunque no sabemos cuanto tiempo durará esto, sólo podemos, Jeremy Lin, decirte una cosa: gracias.

Sobre Ricardo Harrison

@Ric_Harrison