“Soy el entrenador del año en Alemania, pero lo de Christian Streich en el Friburgo es increíble. Como yo antes en el Mainz: hicimos algo realmente bueno pero no le interesaba a nadie”. Jürgen Klopp supo apreciar la humildad en una entrevista previa al partido de semifinales de Champions League ante el Real Madrid que le realizó el diario “El País”. Siempre ha sido más fácil pulir que crear como menos complicado es tallar la madera de tilo que la de pino. El entrenador del Borussia de Dortmund es un buen ebanista del fútbol y, como tal, sabe reconocer y valorar a sus compañeros de profesión. Lo ve aquel que sabe crear proyectos a escala como sucedió en Maguncia y ahora en la Cuenca del Rürh. Actualmente en la Selva Negra se lleva gestando algo parecido, que ilusiona y fascina al técnico borusser más allá de las famosas Masías o Säbener Straße – ciudad deportiva del Bayern Múnich -. El proyecto humilde del Friburgo de Christian Streich ha demostrado tener buena materia prima esta temporada.
Christian Streich conoce en todos sus aspectos al Friburgo al igual que Jürgen Klopp conocía al Mainz 05. Sabe dónde está su techo y cuanto durarán los pistones en una campaña de 34 jornadas y una competición copera. Con dichas exigencias en forma de campeonatos, ha optimizado sus recursos alcanzando unas semifinales de la DFB Pokal – cayó ante el Stuttgart –y un quinto puesto en la Bundesliga, jugándose en el último partido de la temporada la cuarta plaza que lleva a la Champions League contra el mismísimo Schalke 04 del inspirado Julian Draxler, pero asegurándose un puesto en la Europa League. Este cumplimiento de objetivos, que serían hasta inesperados para el mismo Fritz Keller – propietario del club –, tienen que ser valorados retrotrayéndose a la decimosegunda plaza del año anterior, donde se comenzó a gestar al equipo revelación de la liga alemana.
Marcus Sorg, anterior técnico que tenía el duro reto de ocupar el puesto de los Robin Dutt o Volker Finke – estuvo 16 años como entrenador del club –, pagó cara su inexperiencia en los banquillos cosechando 11 derrotas en media temporada siendo, como era evidente, colista de la Bundesliga antes de que acaeciera la Navidad. En el mercado invernal, Streich ocupó el puesto – era el segundo de abordo y había pasado por todos los estamentos del club – para obrar el milagro y así fue. Sólo sumó tres derrotas más pero cuajó 8 victorias y 6 empates, siendo claves 9 puntos en tres jornadas consecutivas (26,27 y 28) y aquel empate en Hannover (0-0) que certificaba la permanencia. Todo ello sin su goleador estrella en pasadas ediciones como era Papiss Demba Cissé, que firmó por el Newcastle en invierno. Christian Streich merecía un año más de crédito y así poder tallar, que no pulir, el futuro proyecto del Friburgo.
El tallaje debía de ser proporcionado. Dudas habrá de si el técnico del club de la Selva Negra utilizó los cánones de la perfección renacentista para encontrar el equilibrio y la armonía en su vestuario pues abandonó el concepto de los jugadores franquicia para optar por el bloque proporcionado y equilibrado procedente, en su mayoría, de la cantera. El “Hombre de Vitrubio” aplicado al fútbol por buscar un símil de perfección estética.
A principio de la presente campaña, a la par de sucederse el buen juego y los buenos resultados, algunos de aquellos que conformaban el equipo empezaron a sobresalir y a ser mentados como verdaderos artífices de la consumación del proyecto. Al igual que sucede con el David de Miguel Ángel, el escultor aplicó en la escultura la proporción y la equidad en todos sus elementos pero la mayoría de la gente que visita la Galería de la Academia de Florencia, se sigue sorprendiendo en lo grandes que son sus pies y sus manos. Por esta misma razón, ahora los culpables son Max Kruse, Daniel Caligiuri, Julian Schuster o Jonathan Schmid; entre otros, los pies y manos – a este concepto correspondería hablar de Baumann y su buen hacer este año – de Christian Streich.
En Alemania, los proyectos a largo plazo están bien vistos pero su manutención se torna complicada porque lo bueno se hace querer. Caligiuri y Kruse ya buscan mejores días en Wolfsburgo y Mönchengladbach respectivamente. Mientras tanto, el técnico del Friburgo tendrá que reciclarse para afrontar tres competiciones que parecen amontonársele. No obstante, el respeto que le guarda Klopp va por este camino, pues sabrá acondicionarse a las exigencias que le esperan. Esta vez, solamente tendrá que pulir a base de ornamentos y no crear ninguna base.
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